domingo, 3 de noviembre de 2013

Mi hada: Capítulo 1

Capitulo I

Siglo XIX
Edimburgo, Escocia

Hoy el cartero me trajo una carta de mi padre, dice:

Querida hija,
Estoy en Londres con un proyecto importante, por favor necesito que vengas lo antes posible, son necesarios tus conocimientos como doctora de hadas.
Junto con esta carta dejo un pasaje para el próximo viaje a Londres.
Te quiero mucho,
Papá.

Como bien dice la carta, viene con un pasaje para el próximo viaje y el barco zarpa esta misma tarde. “Dusty, hay noticias de mi padre” digo llamándolo.
“Del profesor?”
“Si, nos esta invitando a Londres, necesita mi ayuda”
“Iras? Londres es un lugar peligroso…” dice algo divertido.
“De todas formas si me encuentro con un ladrón no puede sacarme mucho, no tengo dinero.” Digo riéndome.


Ya estoy en el puerto, es un mar de gente, me quedo en un lugar esperando a un tal Sr. Aczel.
“Srta. Elizabeth Lydia Ruswel?” dice una persona detrás de mí, me doy vuelta y encuentro a un hombre de mas o menos 25 años de edad, pelo marrón, ojos marrones, alto creo que un metro ochenta, delgado, yo diría  normal. Asiento con la cabeza. “Lo sabía a por su pelo de color oxidado y ojos verde pálido. Encantado, soy el Sr. Aczel,  Dimitry Aczel, vengo para escoltarla al bote. Déme su equipaje, por favor.”
“Eh… si, tome” digo alcanzando mi valija. Me ofendió un poco cuando dijo pelo oxidado pero no lo dijo con intención de ofenderme.
No caminamos mucho, el barco se ve lujoso, aunque nunca vi barcos hasta hoy como para compararlos. Vamos a una habitación entro y veo, es una habitación linda, suficiente.
“Dentro de unos minutos la cambiaremos a otra habitación, con su permiso.”
“Está bien este camarote-” digo pero el ya cerró la puerta.
“Fue algo rudo de su parte decir que eras tú por tu color de pelo oxidado, pudo haberse callado.” dice Dusty abajo mío.
“No, está bien, es solo el color de mi cabello, no importa.”
“Bueno,” dice Dusty agarrando el diario y sentándose en una silla. “Oh! Liz! Mira, un peligroso criminal está suelto, es alto, rubio y de… ¿ojos malva ceniza? Oh! Si lo ven, entregarlo a las autoridades inmediatamente. Liz se ve peligroso, tienes miedo?”
“Dice de que se lo acusa?”
“No”
“Entonces no le tengo miedo. Ahora bájate! Qué pasaría si el Sr. Aczel te ve?”
“Estoy harto de que me traten de animal, yo soy como una persona!”
“No para los humanos, Dusty.” Alguien golpea la puerta, y la abre.
“Señorita, ahora la cambiamos de habitación.”
“En serio, está bien está habitación, no hace falta-”
“El barco va a zarpar, vamos.” Dice llevándose mis maletas. Incluso después de que se lo dije…Caminamos por un largo pasillo hasta una habitación.
“Señor Dimitry, sabe lo que hizo el criminal del diario? El de ojos malva ceniza?”
“No señorita, pero corre el rumor de que está escondido en el barco”
“Gracias por la información” digo entrando al camarote.
“De nada, si necesita algo estoy al lado. Con su permiso” dice él saliendo de la habitación, cierro la puerta; estoy nerviosa; de repente escucho un ruido que viene del ropero… reúno valentía y lo abro.
“No hay nadie debió de ser mi imagina-…” alguien me tapa la boca y me esta agarrando la cintura.
“Ayuda, por favor, me confundieron con el tipo de ojos malva” me susurra una voz, con tono desesperado. Dejo de resistir y me calmo; me doy vuelta y tengo a un hombre a menos de 2 centímetros de distancia, puedo sentir su respiración y mis ojos ven sus ojos profundamente malva ceniza y su pelo despeinado, aparentemente de un color como el mío algo más oscuro, cruza su mirada; no es rubio, no entiendo quien lo pudo confundir teniendo el pelo de un color tan diferente. Apenas tiene que hablar para entender la palabra “ayuda” que se dibuja en sus labios. En su cuello y en sus manos se pueden ver marcas de sogas. Respondiendo a su petición asiento con la cabeza y apenas puedo dar un paso atrás alguien toca la puerta, aparentemente agitado.
“Señorita! Abra la puerta, por favor.”
“Sí, ahí va.” Digo mientras le hago señas al extraño para que se esconda detrás de la puerta mientras yo la abro.
“Un reporte confirma que alguien sospechoso entró en este cuarto, necesitamos pasar y revisar, con permiso.” Pasan sin que yo les diera el sí; me paro en el marco de la puerta y él sale corriendo conmigo de la mano. Corremos hasta salir del barco.
“Dónde vamos?” le pregunto todavía corriendo.
“Ven” dice él llevándome a otro barco, a otra habitación. Me tapa la boca en señal de que no debo hablar, gritar o demás; siento que el barco se mueve, está en marcha. Me tumbo en el piso con la espalda en la pared, cansada de tanto correr. Luego de 5 minutos entra alguien, parece un sirviente o un guardia personal de este señor. Puede ser un duende o un hada, ya que tiene ambos ojos de color verde, verde esmeralda; las personas con ojos verdes se los asocia con hadas, por eso desde que nací se me trató como a un fenómeno, y los rumores se hicieron verdad ya que en realidad puedo ver hadas; Por lo que escucho se llama Peter así lo llama el joven con ojos malva;
“Puedo preguntar como se llama señor?”
“Mi nombre es Christopher, soy Conde Christopher J.C Ashfenbert.” Dice él.
“Lo puedo llamar Chris?” digo tímidamente. “Espera...Conde?!”
“Como guste milady.” Dice él agradablemente ignorando mi otra pregunta.
“Es Lydia” digo algo mareada echando la cabeza para atrás, y masajeándome las sienes, olvidando lo que acaba de pasar y saber el hecho de que él es un Conde.
“Se encuentra bien Lydia?” dice Chris quien esta agachado al lado mío. No le contesto y segundos después me desmayo, sin embargo no hubo impacto contra el piso.
Al levantarme me encuentro acostada en un sofá, tapada, veo salir al conde o a su gemelo, es rubio… ¿rubio? ojos malva ceniza y alto, como lo describía el periódico que Dusty leyó esta tarde. Empiezo a temblar de miedo al ver que se acerca a mi; él se da cuenta de ello y sigue caminando hacia donde yo estoy; me paro y camino para atrás a medida que se acerca, choco con una pared y él sigue acercándose. Puedo observar que tiene una mirada gentil y dulce, sin embargo, el miedo me invade a toda costa.
“No tenga miedo, no la voy a lastimar” me susurra ya pudiendo sentir su respiración.
“No puedo confiar en usted, ya me mintió una vez.” Digo poniendo mis manos en señal de que no quiero que se me acerque más.
“Nunca le mentí”
“Usted me dijo que no era el bandido”
“Usted, señorita nunca pregunto.” Tiene razón, nunca pregunte. Aún así, tenía el pelo color caramelo.
“Y qué pasó con su pelo?”
“Qué? El color oxidado? Este es mi color natural. Me sienta mejor, no?” Me siento muy insultada ya que mi color de pelo es ese “color oxidado”.
“Yo no creo que ese color sea oxidado...”
“La insulte, señorita Lydia. Al decir que el color era oxidado, sin embargo su color de pelo es de un color-”
“Oxidado” digo yo cortante, interrumpiendo. Él da un paso para atrás.
“Caramelo.” dice él.
“Eh?” digo yo algo sorprendida. Él agarra un mechón de mi pelo suavemente y lo levanta.
“Le queda mejor. Me pregunto si sabrá a igual que lo que aparenta.” dice él llevándose el mechon a los labios.
“No es bueno comer pelo, señor conde!” digo sacando el pelo de sus manos, avergonzada y sonrojada. “Cambiando de tema, Sr. Chris, me tiene como rehén, que va a hacer después, matarme?”
“No, claro que no, nunca podría matar a una cara tan bonita. Le voy a pedir si puede trabajar para mi, como doctora de hadas.” Entonces nuestro encuentro no fue coincidencia , él lo sabía. Se sienta en un sillón individual enfrente de una mesa, y me invita a mi a sentarme en el otro.
“Y necesita información en particular, busca hadas, un mundo alterno, o el poder supremo?” digo yo con ironía al final, no podría brindar tal poder.
“Algo relacionado con lo último.” dice él con mucha seriedad. Se lo tomo muy en serio.
“Lamento decepcionarlo, no decía lo último en serio. No puedo brindar dicho poder, nadie puede.”
“Sabe algo sobre la “Espada Sagrada”?”
“Por supuesto! todo buen doctor de hadas debería de saber de ella.”
“Entonces cuénteme, no me haga perder el tiempo.” dice él. Ignoro su carácter soberbio y un tanto frío. Levanto mi vista y veo que Peter está entrando, se sitúa del lado de Chris .
“Es una espada sumamente poderosa, no cualquiera la puede portar. Solo la sangre noble del rey del condado de las hadas y su descendencia puede hacerlo. Dicen que el lugar en donde se encuentra la espada es desconocido, no obstante hay una moneda de oro que del lado que no está fundido, se encuentra una pista.”
“Esta moneda de oro?” y justo frente a mis ojos la mismísima moneda de oro de la historia, la inscripción es muy pequeña, por eso no puedo leerla.
“Si solo pudiera leerla...” digo murmurando. En ese momento, Peter me entrega una hoja con lo que dice la moneda. Leo:

“Sobre donde bailan las hadas, a la luz de la luna, encuentra un círculo de piedras, semejantes una a la otra. Párate mirando al mar, luego vislumbraras  la entrada hacia lo que mas anhelas y esperas. Sin embargo, a cambio de la espada, el que se proclame el dueño del objeto divino, deberá de ofrecer un alma, una vida, y luego la espada obedientemente lo aceptara como su dueño divino.”


“Al parecer, Lydia, estaba equivocada, no hay ninguna pista de donde podría hallarse.”
“No del todo, como dije antes, solo el rey o sus descendientes del condado de las hadas puede proclamarse dueño de la espada. Dicho condado se encuentra aquí en Europa, y estos círculos de piedras llamados Estajes Tuins o Escenarios Gemelos solo se encuentran en Europa. Muy cerca de Escocia, hay una isla llamada Isla de Dargcy. Se cree que el hada Dargcy es la ayudante del hada reina de toda la raza viviente en la isla y debajo de ella. Por ser de tanta importancia para la reina, Dargcy cuida de la espada por ella, y dicen que observa y desaparece.”
“Partiremos hacia la isla después de la cena de esta noche”
“Yo supongo, que no tengo que asistir.”
“Al contrario, milady, ya arregle todo para que sea mi dama de compañía en la cena.”
“Y si rechazo la invitación?
“Entonces puede volver nadando a su casa, puesto que cuando lleguemos a nuestro destino, a pesar de seguir en el barco, estaremos muy, muy lejos de su país.” dice él fría y vilmente, me está tomando el pelo. No entiendo su carácter, primero es frío, luego gentil, o se hace el galán, ¿Qué esconde el conde?
“Bueno...En ese caso no tengo mas que aceptar” digo ya rindiendome. “Sin embargo no me preparaba para ser secuestrada e ir a una cena real, y no tengo un vestido apropiado”
“No se preocupe, caramel, yo ya me encargue de eso” dice él, me hace una pequeña reverencia y sale de la habitación.
Hace un tiempo llegó una señorita con un vestido hermoso, es color rosa viejo, que comparado con mi vestido, este es mucho mejor. Tiene un escote en corazón unido con unas mangas dejando mis hombros al descubierto. Es largo, hasta el piso. A medida que van haciendo mi peinado puedo ver que que hacen un pequeño rodete, dejando caer algo de cabello hasta mi cintura. El accesorio para el pelo es una rosa del mismo color que él vestido. Me dan un anillo de una rosa blanca, muy fina, que es el toque final. Parezco otra persona. Me siento en la silla esperando a Chris, quien viene un par de minutos después. Toca la puerta y yo me paro, con los brazos cruzados, enojada ciertamente, él entra y me ve, se queda, literalmente, con la boca abierta.
“Esta preciosa...Me gusta la rosa de su pelo.” dice él sonriendo. Yo, indignada miro para un costado. “Sonrie...” dice él.
“Y por qué debería?” pregunto yo.
“Por mi, hazlo por mí.” dice él. No puedo creer lo idiota que es Chris. Pongo los ojos en blanco y lo miro. Él me ofrece el brazo y yo niego con la cabeza. “Caramel, escuche. Tiene que ir de mi brazo, somos pareja.”
“Perdón?! Yo no soy más  que una pobre prisionera. No soy su nov-” él me apoya el dedo en los labios, para que pare de hablar.
“Si sigue quejándose voy a fingir ser su novio, y no se si usted, caramel, sabe a lo que me refiero...” dice él desafiante. Tengo una idea de lo que quiere decir, pero niego con la cabeza. “Entonces, esto es un ejemplo...” me susurra él al oído. Un escalofrío recorre libremente por cada vértebra y hueso de mi cuerpo. Me agarra de la cintura con una mano y con la otra alza mi barbilla para que lo vea a los ojos. “Esto es a lo que me refiero, señorita.”dice él lentamente y tras menos de un minuto me suelta, es un alivio, ya que me agarró por sorpresa. El problema es que nunca me acostumbre y nunca me voy a acostumbrar a ir del brazo de alguien, se siente raro, cercano.
Entramos con Chris a un salón con 5 mesas redondas, sin embargo grandes, con un montón de personas refinadas, señores con trajes y habanos, y mujeres con vestidos grandes y abanicos. Era muy variado, personas carismáticas, haciendo reir a otras personas en la mesa; personas frías, las cuales no hacían mas que ver a los demas o quedarse sentados; personas torpes, que hacian los comentarios menos adecuados terminando con el aura de tranquilidad; personas tímidas, como yo, quienes se reían con el resto cuando les parecía correcto para seguir la línea de los demás y no hablaban demasiado; los que se aprovechaban de, ya sea, mujeres u hombres mayores y los “rompecorazones” que son los que iban de flor en flor, se podría decir, bailaban con una mujer, luego con otra y así, y no es necesario decir que eran atractivos. En la mesa me tocó o muy variado. Una señora con su esposo eran muy carismáticos, su hija era fría a excepción de solo hablar con Chris. Su hijo quien era tímido y algo torpe. Chris que sería carismático y “rompecorazones” y yo, por supuesto, sería tímida, ya que desde que empezamos a comer estoy muda. No estoy comiendo nada, porque no tengo apetito.
“Esta señorita tan adorable aquí presente es su prometida o novia?” dice la señora a Chris.
“No, desafortunadamente, no.” dice Chris con algo de decepción. Sí claro. Y al parecer, ella, la hija de la señora, piensa igual que yo.
“Dudo que lo sea, su pareja no es del todo guapa” dice ella, directa, con veneno, sin vueltas. Es como una viuda negra…mmm me gusta ese apodo, la voy a llamar así
“Bueno,” comienza el esposo de la señora. “yo la encuentro bastante guapa”
“No trate de robarmela viejo!” dice Chris simpáticamente, y todos, menos la viuda negra, rompen a reír. Yo sonrío, divertida, me gusta mucho en el grupo que estoy.
“Querida, trabajas?” me pregunta la señora amablemente.
“Sí, actualmente soy una doctora de hadas”
“Doctora de hadas? Por favor querida, las hadas no existen. Conde, usted cree que las hadas existen?”
“Bueno, para ser sincero, nunca ví una pero si creo en ellas.”
“Solo lo dices para agradar a la chica, no es así?” dice con veneno la viuda negra.
“No, de verdad creo en ellas.”
“Vamos conde, tal vez sea viejo pero se que las hadas no existen. Las personas que inventaron esto estaban locas. Cambiemos de tema.” ese viejo...me hace perder la paciencia. Antes de que sigan hablando me levanto de la mesa y les hago una reverencia, y me retiro hacia afuera. Llegó a la popa de barco y veo a Dusty sentado en una reposera, tomando whisky y comiendo pollo frito.
“Ya te aburriste Liz?”
“No, no es eso. De alguna manera llegaron a insultar a todos mis antepasados incluyendome.” digo. Escuchó pasos detrás mío.
“Entonces, caramel, la insultaron. Esta bien? Por qué toma sola?” Maldito Dusty, me dejo sola.
“Esto... es algo incomodo”
“Que, está celosa por la señorita engreída que siempre le lleva la contra, no es así?” dice él refiriéndose a la viuda negra como la señorita engreida. Ya pierdo la paciencia con este último comentario inoportuno.
“Claro que no!” grito con cólera, dando vuelta desvergonzadamente apuntando a su cara. “Crees que porque eres un conde puedes llamar a cualquier mujer niñanata!” digo y veo que su cara sigue inexpresiva.
“Ah, ya veo...” dice él acercándose cada vez mas, y yo a cada paso de él voy dos para atrás. Ya después de un par de pasos para atrás toco la baranda del borde y pierdo el equilibrio, cayendo para atrás. Me caigo al agua y siento que me ahogo, pero alguien agarra mi brazo y me lleva hacia la superficie. Tomo aire.
“Está bien?” dice Chris.
“Conde, conde... es acaso usted suicida?” digo yo en brazos de Chris.
“No, caramel, y usted?”
“Por supuesto que no! Yo me caí debido a que usted no me paraba de seguir.”
“No, usted señorita se callo porque me tiene miedo a mí o a lo que usted siente hacía mi.”
“Y qué es lo que siento?”
“No lo sé, usted sabrá, esta en su corazón. Le parece si volvemos al barco y nos cambiamos? Nos vamos a resfriar..”
“Pero... yo no sé nadar.” digo tímidamente  y avergonzada.
“Yo la llevo” dice él mientras se da vuelta. Yo rodeó su cuello con mis brazos, y él nada hasta el barco. Al parecer está siendo gentil.
“Soy muy pesada?” le susurro al oído. Él niega con la cabeza.
“Es una plumita, caramel...” me dice él dulcemente.
Me cambio de vestido, me pongo el mío y me acuesto en lo que yo creo que es mi camarote. Al día siguiente me levanto y salgo de mi camarote encontrándome con Peter. “Buen día Peter”
“Buen día, señorita Lydia, es hora de desayunar. El amo nos espera.”
“Gracias” digo y nos dirigimos al comedor del barco reservado para el conde y sus acompañantes, Peter y yo. Entramos y veo a Chris sentado, levantar levemente la mirada y volver a su diario. Cierra el diario y me mira repentinamente a mi.
“Buen día, caramel, dígame, acostumbra a levantarse tarde?”
“No, por qué pregunta?”
“Por qué son mas de las 10 de la mañana y usted recién se despierta.”
“Lamento mucho mi impuntualidad.” digo acercándome a una silla y sentandome. “Dígame, señor conde, que tiene planeado para hoy?”
“Bueno, hemos hecho un cambio de planes. Debemos cambiar de barco, y para eso debemos dirigirnos a la central de trenes”
“Oh, bueno, no es ningún problema para mi.”
“Luego de desayunar nos dirigimos hacía allí”
Luego de terminar de desayunar me encamino hacia mi camarote a empacar o mejor dicho, a agarrar mi abrigo, ya que mis pertenencias quedaron hundidas en el fondo del mar, antes de subir a este barco. Estoy segura que me dirijo directo al infierno, el conde me lleva allí, y yo que pensé que podía terminar en la tierra de las hadas, algo me molesta. No se que sea, pero me molesta y esta ahí, algo malo va a pasar, mi intuición no me falla, nunca.

sábado, 19 de octubre de 2013

Mi Hada

Prólogo:

"Lizy, sabes que te quiero hija, pero tengo que irme. Me tengo que ir con las hadas, por un tiempo un tanto largo" susurró la madre de la pequeña niña ojos verde pálido y pelo caramelo rojizo. Pobre de la niña, 5 años solo, y su madre está tendida en una de las camas, en sus últimas horas. "Pero antes de irme, ¿recuerdas lo que te dije?"
"Si, mami, tengo que ser yo misma sin que nadie me cambie y que voy a encontrar el amor verdadero" dijo la niñita.
"Que inteligente es mi niña, te quiero mucho, recuerda cuidar de tu padre y estudiar todo de las hadas, lo que tienes es un don. Pero lo mas lindo," empieza la madre ya con su último aliento "está aquí." dice señalando el corazón de la niña. La madre cierra los ojos, y la niña, corre a su padre y lo abraza.
Ambos se retiran mientras se llevan a la madre de Lizy, quien murió joven, no obstante le dejo a su hija un don y una enseñanza ambos muy valiosos, que cambiaría su vida. La madre, como precavida que era, le dio a Lizy una gato, al que le puso Dusty, el cual no era del todo normal.
A pesar de ser muy joven, Lizy aprendió a cuidar de sí misma desde que es chiquita, su padre tenía que viajar mucho. Ella aprendió todo de las hadas y solo con 7 años ya interactuaba con ellas. A los 8 ya sabía una cantidad extensa de información de hadas y todo lo relacionado con lo místico.
Lo que ella no sabía es que a los 18 años su vida cambiaría...